Herramientas de Accesibilidad

Skip to main content

Varios milenios antes de Cristo ya existieron asentamientos humanos en la Sierra Blanca de Marbella, como atestiguan los objetos y restos humanos del Paleolítico y el Neolítico descubiertos en sus laderas.

Recientes descubrimientos señalan que hacia el siglo VII a.C., pueblos orientales (fenicios y púnicos) se establecieron en la zona de Río Real.

El paso de Roma por nuestro término lo demuestran numerosos restos, tales como la Villa Romana de Río Verde, las Termas Romanas de Las Bóvedas, también conocidas como de Guadalmina, y diversos hallazgos en el Casco Antiguo.

Las primeras referencias sobre Marbella las encontramos por primera vez en los textos de los geógrafos y viajeros musulmanes de la Edad Media.

Durante la época islámica, Marbella se convierte en ciudad amurallada. Los musulmanes construyeron un castillo y rodearon la ciudad con una poderosa cerca con tres accesos o puertas: “del Mar”, “de Ronda” y “de Málaga”. Se conservan los restos del Castillo.

Después de la Reconquista y a lo largo del siglo XVI la estructura urbana de Marbella experimentó importantes cambios. El centro de la “Medina” musulmana (hoy “casco antiguo”) fue demolido para abrir una plaza (“Plaza Mayor” o “Real” ahora “de los Naranjos”) y una calle “Nueva” para comunicar aquella con la “Puerta del Mar”.

Durante el siglo XIX, y con la instalación de los primeros altos hornos de España, en El Ángel y La Concepción, para aprovechar el hierro de las minas de Sierra Blanca, Marbella se suma a la industrialización de Málaga, que se convierte en la 2ª provincia a nivel industrial de la Península.

Hace 70 años Marbella era un pueblo agrícola, pesquero, con una industria minera y con 10.000 habitantes; hoy son más de 147.663 los habitantes censados, aparte su población flotante.